miércoles, 30 de mayo de 2012

Te quiero a las diez de la mañana

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?



Jaime Sabines

martes, 24 de abril de 2012

Teoría de los buenos deseos

Que no te falte tiempo
para comer con los amigos
partir el pan,
reconocerse en las miradas.

Deseo que la noche
se te transforme en música
y la mesa en un largo
sonido de campanas.

Que nada te desvíe,
que nada te disturbe
que siempre tengas algo
de hoy para mañana

y que lo sepas dar
para regar las plantas
para cortar la leña,
para encender el fuego,

para ganar la lucha,
para que tengas paz.

que es la grave tarea
que me he impuesto esta noche
hermano mío.

Hamlet Lima Quintana

jueves, 15 de marzo de 2012

Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable

Jorge Luis Borges.

sábado, 3 de marzo de 2012

China Town

El llamado "barrio chino", que está en la zona de Belgrano, debería dejar de llamarse así.

Desde este humilde lugar, propongo que esas cuadras sean, de ahora en más, conocidas como "Argenchina"

miércoles, 8 de febrero de 2012

Eternas gracias, Flaco!

Como dijo Fabiana Cantilo: "Está en la gloria, él está bien. Lloro de egoísta, porque no lo voy a ver más"





LUIS ALBERTO SPINETTA (23 de enero 1950 - 08 de febrero 2012)

lunes, 9 de enero de 2012

Un camino, algun lugar

Pase lo que pase, sea lo que sea, próxima estación Neuquen. Luego Rio Negro. ¿Chubut? Luego les cuento si llegamos o no, y hasta adonde.

Gracias a todos y todas (Como diría mi amiga Cielo "a todes") los que me alentaron, soportaron y me encaminaron hacia este viaje.
Gracias a los que me despidieron. Porque como dice el Indio "las despedidas son esos dolores dulces".

Nos vemos a la vuelta. Traeremos anécdotas, historias, fragancias, olores, colores de distinto tipo.

¡Sean felices!